jueves, 31 de marzo de 2016

Nutrición para diabéticos.


NUTRICIóN PARA DIABéTICOS
 La alimentación es uno de los factores claves en el tratamiento de las personas con diabetes, ya que los nutrientes que consuma son absorbidos en el intestino y pasan a su sangre donde serán distribuidos hacia los órganos que los requieran, sea para aportar energía o para construcción y recambio celular. Para llevar a cabo esta distribución de nutrientes el organismo produce varias hormonas y una de las principales es la insulina, que interviene en el metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas. 

El cuerpo del diabético no es capaz de producir suficiente insulina o la insulina que produce no actúa en forma adecuada, de manera que no puede distribuir ni utilizar estos nutrientes como debe ser. El principal nutriente afectado es la glucosa por lo cual ésta aumenta en la sangre a niveles superiores al rango normal (70 -110 mg/dl). La finalidad de seguir un plan de alimentación en la persona con diabetes es suministrarle la cantidad de energía, proteínas, carbohidratos y grasas que su organismo pueda utilizar adecuadamente y coordinar esto con el tratamiento médico (sea insulina o agentes hipoglicemiantes orales) y con el ejercicio físico.

Las necesidades nutricionales de la persona con diabetes deben ser calculadas por un profesional en nutrición, después de una cuidadosa evaluación que incluye además del peso corporal, la estatura, la edad, los exámenes de laboratorio, y los hábitos alimentarios del individuo. 

Una buena base alimentaria en diabetes es cubrir una buena cuota diaria de frutas y hortalizas crudas, así como legumbres y cereales integrales con solo el nivel de cocción imprescindible, evitando cocciones prolongadas que los ablanden excesivamente. 

Si se “asocian” o combinan estos alimentos fuentes de fibras vegetales con otros más pobres en fibras que las personas diabéticas también consumen, se logrará una mezcla alimentaria más eficiente para controlar la glucemia. 

Si en vez de arroz blanco con salsa de tomates, se consume un plato que tenga mitad arroz y mitad lentejas con aceite de oliva, hortalizas crudas (por ejemplo una ensalada) o bien vegetales al vapor (por ejemplo brócoli) agregando unos bocados de queso magro o carnes sin grasa a su lado, se estará armando un modelo armónico de comida saludable para una persona diabética y que puede compartirse en familia.

El uso de alimentos que contienen fibra vegetal ayuda a armar una “red” de nutrientes en el aparato digestivo que “liberará” gradualmente los azúcares resultantes hacia la sangre. Probablemente así la glucemia sea más estable a lo largo del día, habrá menos picos de hiperglucemia y el control metabólico será mejor. 

El correcto plan de comidas para cada persona junto a la actividad física, la educación diabetológica y nutricional y los fármacos antidiabéticos si estuvieran indicados, lograrán mejor control de la enfermedad y reducirán algunos riesgos futuros.


CLAVES PARA EL DIABÉTICO

· Un patrón alimentario saludable: Hay que darle énfasis al consumo de frutas y vegetales, a los productos lácteos bajos o sin grasa y a las carnes magras (sin grasa). Además debe comenzar el consumo mínimo de dos porciones de pescado a la semana. 

· Un peso corporal adecuado: Debe comprender la importancia de mantener un peso saludable; reduciendo el consumo de calorías diarias y aumentando la actividad física.

· Un nivel de colesterol apropiado: Debe reducir el consumo de grasas saturadas y de las grasas hidrogenadas o tipo trans. Estas últimas grasas son aceites parcialmente hidrogenados que están presentes en los productos de repostería, margarinas sólidas y en los alimentos fritos de “fast foods”. Las grasas trans son igualmente dañinas porque al hidrogenarse se convierten en una grasa saturada.

· Una presión arterial normal: Se recomienda reducir el uso de sal, sodio, cafeína y bebidas alcohólicas para lograr una presión arterial saludable.
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