- Cereales. Ricos vitaminas del grupo B, que intervienen en la síntesis de las proteínas y son esenciales para el crecimiento y el desarrollo.
- Frutas y verduras, ricos en vitaminas y minerales.
- Yema de huevo. De forma gradual y bien cocida. Contiene vitaminas liposolubles A y D, esenciales para la formación de los huesos y los tejidos.
- Carnes. Primero, las menos grasas (pollo y pavo) y, gradualmente, la de ternera y cerdo. Contienen cantidades importantes de hierro, que es un componente de la hemoglobina, necesario para transportar el oxígeno y el anhídrido carbónico en la sangre, y para los glóbulos rojos, que intervienen en procesos de obtención de energía.
- Pescados. Por orden, primero los blancos y pasado el año de vida, los azules. Ricos en ácidos grasos esenciales Omega 3 y Omega 6, vitaminas del grupo B y zinc, que colabora en los procesos de obtención de energía, es esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunitario o de defensas del organismo y tiene acción antioxidante.
CONSEJOS PARA ALIMENTARSE CORRECTAMENTE EN LA PUBERTAD
- Variar al máximo la alimentación, incluso dentro de cada grupo de alimentos. Conviene tomar distintos tipos de verduras, frutas, legumbres, carnes o pescados.
- Comer ordenadamente; comenzar por el primer plato, después el segundo y por último el postre.
- No saltarse ninguna comida y mantener los horarios establecidos.
- Comer despacio, masticando bien, en ambiente relajado, tranquilo, evitando distracciones como comer frente a la tele o el ordenador.
- Evitar suprimir alimentos dulces, chocolates, refrescos, snacks, repostería, pizzas, hamburguesas, pero tomarlos en pequeñas cantidades y sólo ocasionalmente.
- Distribuir las calorías, que varían en función de la cantidad de grasa o de azúcares añadidos a los alimentos y de la forma de cocinarlos.
- Comer ordenadamente; comenzar por el primer plato, después el segundo y por último el postre.
- No saltarse ninguna comida y mantener los horarios establecidos.
- Comer despacio, masticando bien, en ambiente relajado, tranquilo, evitando distracciones como comer frente a la tele o el ordenador.
- Evitar suprimir alimentos dulces, chocolates, refrescos, snacks, repostería, pizzas, hamburguesas, pero tomarlos en pequeñas cantidades y sólo ocasionalmente.
- Distribuir las calorías, que varían en función de la cantidad de grasa o de azúcares añadidos a los alimentos y de la forma de cocinarlos.
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