domingo, 25 de octubre de 2015

La parte negativa de la alimentaciòn.



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PELIGROS EN LA ALIMENTACIóN
 Los hábitos alimenticios de los españoles han cambiado en las últimas décadas, no como consecuencia de la obsesión por adelgazar y evitar la obesidad y el sobrepeso, sino por todo lo contrario. La gran diversidad alimenticia, la lograda apeticibilidad de muchos alimentos y platos, así como la creciente capacidad adquisitiva, han hecho que la población española haya encontrado en la sensualidad alimentaria un claro motivo de placer.
Estos cambios, que sin duda son algo deseable y no condenable, han traído nuevos hábitos alimentarios que junto a los claros beneficios sobre la salud, también presentan evidentes desventajas. Así, la sustitución de la famosa dieta mediterránea y de ciertas comidas tradicionales por platos precongelados o comida basura.
La parte negativa de los cambios en la dieta está representada, en primer lugar, por la obesidad y el sobrepeso, que se han convertido en los últimos tiempos en un problema de gran magnitud en la sociedad actual, especialmente cuando aparecen unidos a la tensión que produce el culto al cuerpo. Se ha llegado a hablar de epidemia ya que alrededor de estos problemas, que no sólo provocan ansiedades y preocupaciones en quienes los padecen, gira un mundo de negocio, dinero y culto al cuerpo que, en la mayoría de los casos, tiene poco que ver con la preocupación por la salud.
La anorexia ha llegado a convertirse en uno de los grandes males de las sociedades occidentales de final de siglo.

Lecitina en dietas de adelgazamiento
La lecitina es una parte fundamental de la membrana de las células que ayuda a transportar las grasas (sobre todo, las no solubles) por la sangre. De una manera natural, la encontramos en la yema de huevo, el hígado, el trigo integral y los frutos secos. Pero, además, podemos obtenerla como complemento dietético, en forma de tarros de granulado, o también en perlas o en comprimidos. La lecitina resulta ideal (lo saben cada vez más personas) como suplemento de las comidas, tomando diariamente un par de cucharaditas, después de la comida principal, ya que da una sensación de saciedad parecida a la que se experimenta al acabar la comida con un pedazo de chocolate (no en vano, la lecitina es precisamente uno de los componentes de los chocolates actuales). Hay que animarse a tomar lecitina, especialmente si se sigue una dieta de adelgazamiento, porque está demostrado que, entre otras propiedades, este alimento contribuye a mantener en buen estado el aparato circulatorio, da elasticidad a la piel y, fíjense, hasta ayuda a conservar el buen humor. Su textura es muy sabrosa (recuerda a las nueces) y resulta muy agradable de masticar. Todo lo tiene.
De igual manera, conviene tomar diariamente un suplemento dietético de unos 5-10 gramos de levadura seca en cada comida, ya que es un excelente alimento concentrado, especialmente rico en proteínas y vitaminas del grupo B, recomendable sobre todo para las personas con problemas de hígado, y para los convalecientes de cualquier enfermedad, con unas carencias notables en su alimentación y, generalmente, con una notable falta de apetito. Las levaduras son estupendas, además, para quienes padecen problemas digestivos, dada su fácil asimilación, a todas las edades. Además, tienen un alto valor diurético por su contenido alto en potasio y bajo en sodio; y son muy ricas en minerales como el selenio (elogiado por su capacidad de antienvejecimiento celular), el cinc y el cromo, lo que las convierte en un alimento recomendable para los diabéticos, puesto que el cromo está reconocido como uno de los eslabones fundamentales en la cadena que pone la glucosa (azúcar) a disposición del organismo cuando se necesita. En su justa medida, los extractos de levadura son un magnífico alimento que debemos de introducir poco a poco en nuestra dieta.

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