Stevia, el edulcorante verde
más perseguido
Ø La
stevia es entre 250 y 300 veces más potente que el azúcar de caña, pero sin
contraindicaciones
Ø No
aporta calorías ni grasas saturadas, ni azúcares, ni colesterol, ni
carbohidratos
Miles de lechugas de hoja de roble, simétricas y orgullosas, marcan con su
rojo burdeos el camino más corto para llegar a Pàmies Hortícoles. En este
vergel de Balaguer (Lérida)
trasiega un payés orgulloso y decidido,
Josep Pàmies, el David de la stevia.
Este agricultor catalán se ha convertido en el
azote
de las multinacionales del azúcar, de las compañías
fitosanitarias, de las empresas agroquímicas, de las grandes farmacéuticas, de
las alimentarias y, cómo no, de la Administración.
Pàmies es la cuarta generación de agricultores expertos en hortalizas.
Pegado a la tierra, montó junto a su hermano Miquel un pequeño imperio en torno
a la lechuga, hasta que en 2000 se topó con la
'stevia rebaudiana',
la planta dulce originaria de Paraguay que iba a cambiar su negocio y su
filosofía vital.

Josep Pàmies, el David de la stevia.
CARLOS GARCÍA
El payés andaba cabreado con el mundo porque sus cosechas intensivas iban de
mal en peor por culpa de las plagas, del exceso de productos químicos y los
precios a la baja. Investigando a través de internet se topó con la stevia de
Paraguay y decidió probar suerte. Pidió semillas por correo y las plantó en su
amada tierra recreando el clima tropical en un invernadero. Corría el año 2004.
La stevia es un edulcorante entre 250 y 300 veces más potente
que el azúcar de caña, pero sin contraindicaciones. La planta,
además, es fuente de proteínas, fibra, hierro, fósforo, calcio, potasio, zinc,
vitaminas A y C. Y aún hay más: no engorda porque no aporta calorías ni grasas
saturadas, ni azúcares, ni colesterol, ni carbohidratos.
Josep mimó los cultivos y comenzó su labor evangelizadora. Regaló plantas a
diestro y siniestro y escuchó a sus amigos y clientes que tomaban las hojas
verdes o las infusiones.
Mejoraban su salud, controlaban su peso
y, sobre todo, era una bendición para los pacientes diabéticos
porque, según Pàmies, la stevia es "un excelente tratamiento para esta
enfermedad", especialmente "para los enfermos de tipo II y para un
buen porcentaje de los de tipo I".
El gran problema estriba en que
la legislación no
permite considerar la planta de la stevia como alimento y, por tanto, sólo se
puede vender como ornamental. Es más, está prohibido destacar
su uso terapéutico y, por tanto, no se puede comerciar con sus hojas secas o
verdes para infusión -aunque la Administración mira para otro lado-. Esto
cierra las puertas a su difusión y al aprovechamiento de los nutrientes y
beneficios que puede aportar.
Lo que sí permite la
Ley es vender edulcorantes de stevia en pastillas o en formato que emula el
azúcar, pero sólo tras someterla a un proceso químico.
"La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que 'no', que no se
puede vender azúcar moreno de stevia, que se tiene que refinar al 95% de
pureza, entonces queda blanca y no marrón, que es la que se utiliza para
endulzar bebidas. Si esas bebidas usaran el original,
estaríamos hablando de bebidas antidiabéticas, esto sería acojonante, pero está
prohibido", denuncia Josep Pàmies.
"Esos edulcorantes que se venden hoy en día son un fraude
porque hacen pasar como stevia el erititrol, que también es acalórico.
Llevan un 1%, un 2% o un 3% de stevia y eso es un fraude al consumidor que
permite el Ministerio".
Estas palabras de Pàmies
fraguan como verdad cuando se visita el
lineal de un supermercado. Por ejemplo, un edulcorante de mesa
que luce en grande "Stevia sin calorías" contiene un 2,4% de extracto
de la planta. Otro, en versión pastillas, "a base de extracto de la
planta", eleva la apuesta al 35%. Un chocolate "sin azúcares
añadidos" y con rótulo mayúsculo que dice "con edulcorante de la
planta de Stevia" y el dibujo de unas hojas verdes, contiene
"glucósidos de steviol" en un "¡0,007%!".
La charla con el agricultor leridano transcurre dentro de un vivero gigante,
al calor de 120 tipos de plantas medicinales y miles de stevias que lucen
largos brotes y que apuran el verdor que decaerá a partir de noviembre.
Antes de recibir a ZEN dio una charla a futuros ingenieros agrónomos y, por
la tarde, tenía una conferencia en Martorelles (Barcelona).
Su difusión de los beneficios de la stevia está activa las 24 horas, los siete
días de la semana. Los sábados, además, hay talleres para
familias que vienen de toda España a aprender a cultivar y difundir la planta.
Sabor a
regaliz o paloduz
El poder edulcorante de esta planta es impresionante:
"En hoja fresca es siete veces mayor que el azúcar. Cuando se deshidrata
es 80 veces superior". Es tan potente que, al principio,
siempre te pasas de frenada y las bebidas están demasiado dulces para el gusto
habituado al azúcar.

CARLOS GARCÍA
Conforme Josep habla de las maravillas infinitas del azúcar verde, Carlos
García -fotógrafo de este reportaje- y servidor vamos arrancando hojas y
mascando. Como el cultivo es ecológico -se abona con restos de conchas del mar
y otros abonos naturales-, no hay ni que lavarlas. Está riquísima,
su
sabor es un cruce entre el anís, el regaliz y el paloduz de nuestra infancia.
"La planta es un regulador de las puntas de azúcar". De hecho, u
n
gigante farmacéutico suizo "ha pedido decenas de patentes de la stevia
para su uso médico, una de ellas para evitar que los
deportistas de largas distancias tengan pájaras", prosigue Pàmies.
El apóstol de la stevia se lanza con las propiedades terapéuticas que
asegura tiene la planta. "Es antidiabética, hipotensora, cardiotónica
[regula la presión y los latidos del corazón], diurética, antiácida [mejora el
aparato digestivo], antioxidante y antirreumática". La lista que recoge en
su libro 'Una dulce revolución' es mucho más amplia:
"Antimicrobiana,
antibacteriana, antifúngica [aconsejable para la limpieza bucal], tiene un
potente efecto dérmico [revitaliza las células y cicatriza], combate la
ansiedad, reduce el deseo de comer y regula la glucosa en sangre".
Ahí queda.
Los
comités éticos
Lo cierto es que aunque hay publicaciones científicas que mencionan sus
bondades
, no existen investigaciones concluyentes
que hayan sido avaladas por grandes medios como 'Lancet' o el
'British Journal of Medicine'.
En España ha habido
médicos que han querido estudiar en pacientes el efecto de la stevia, pero sus
iniciativas han sido frenadas por "los comités éticos" y "las
farmacéuticas", según asegura Josep Pàmies.
"Esto lo frenan para evitar que la gente sepa las propiedades
medicinales que tiene la planta. Si estuviera en los herbolarios y fuera legal,
hundiría los negocios farmacéuticos de la diabetes, la hipertensión, el
colesterol...
Es una planta que es un peligro público
para las farmacéuticas. Es una vergüenza que a nivel político
esto no cambie".
Hay muchos especialistas en Medicina que respaldan a Pàmies. Hoy mismo, se
celebra en Balaguer la
Feria de Alimentación y Salud en la que de 20 conferenciantes, 10 son
médicos. También hay famosos que han usado sus brotes verdes ilegales para
tratarse (Di Stefano, Mercedes Milá...) o para cocinar, como el tres estrellas
Michelin Quique Dacosta o Ferran Adrià.
Pero Pàmies no sólo rema a favor de este edulcorante natural. A medida que
habla, nos enseña otro de sus tesoros botánicos: la planta llamada kalenchoe.
Este arbusto de hojas carnosas, conocido vulgarmente como
"colombiana", es su
remedio para ayudar a
que los enfermos de cáncer regeneren el tejido celular. Su
propuesta, comer las hojas frescas -recuerda al formato del aloe vera, pero
sabe a almendra verde-, levanta ampollas entre entusiastas y detractores de la
medicina alternativa como complemento de la tradicional.
Pero el caballero de la stevia tiene más frentes abiertos.
Afronta expedientes sancionadores por vender la planta seca, inspecciones de
Sanidad cada dos por tres y un juicio por impulsar la marihuana como
herramienta terapéutica. Pero a él poco le importa. Arranca un
par de hojas, las masca y nos mira fijamente con sus ojos azul cielo que no
dejan lugar al miedo. Tiene una determinación y nadie le va a frenar: la
revolución dulce triunfará
http://www.elmundo.es/vida-sana/2015/10/24/5628ae01ca4741616c8b45b8.html