sábado, 14 de febrero de 2015

21 días: Una vida sin comer


La presentadora de 21 días, versión chilena, vivirá durante 21 días sin comer. Restringirá su dieta a las calorías que consume una persona que sufre anorexia o bulimia.

jueves, 12 de febrero de 2015

10 razones para volver a comer mantequilla

Una vez que sabemos que las grasas no son tan malas, podemos perder el miedo a comer alimentos tan sabrosos como la mantequilla.

Si hace poco comentábamos que la guerra contra el colesterol y la grasa parecía estar en declive, hoy lo reafirmamos. El Gobierno de EEUU ha decidido finalmente dejar de incluir el colesterol como un nutriente por el que preocuparse. Este movimiento tiene una clara motivación: ya se cuestiona 'oficialmente' que el colesterol dietético pueda afectar al colesterol en sangre. Todo casi al mismo tiempo que una revista científica del prestigioso British Medical Journal publica una investigación que concluye que las recomendaciones nutricionales que se endurecieron especialmente en relación a la grasa en los 70 y 80 en EEUU y Reino Unido no estaban fundamentadas en estudios clínicos.
Una de las víctimas propiciatorias más claras de esa guerra contra las grasas ha sido sin duda la mantequilla. Cuando en los años 30 del siglo pasado el doctor Weston Price analizó las dietas de diversas poblaciones nativas del mundo, halló que la mantequilla era un alimento común de algunas de las poblaciones con mejor salud. Era el caso de poblados suizos o de algunos grupos árabes, e incluso los norteamericanos tradicionalmente consideraban la mantequilla un alimento para producir niños fuertes y sanos. Pero, ¿por qué hemos de incluir mantequilla en nuestras dietas?
  1. La mantequilla contiene antioxidantes
    En efecto, contiene importantes antioxidantes como vitaminas A y E, y selenio. De hecho, es una de las mejores fuentes de vitamina A. También contiene dosis apreciables de la importante vitamina D.
  2. Es una fuente de vitamina K2
    Esta vitamina es fundamental para evitar la calcificación arterial y con ello la arterioesclerosis. Para encontrar esta vitamina, la mantequilla debe ser preferentemente de vacas alimentadas con pastos.
  3. Reduce la lipoproteína A
    Nadie cuestiona que la elevada lipoproteína A es un importante factor de riesgo cardiovascular aunque, por desgracia, es un factor desconocido en la cultura colesterolfóbica actual. Para algunos expertos, es el factor de riesgo más potente. El elevado consumo de carbohidratos incrementa la lipoproteína A; por el contrario, la mantequilla tiende a reducirla.
  4. Mejora la salud digestiva
    La grasa de la mantequilla contiene glicoesfingolípidos, unos ácidos grasos que protegen frente a las infecciones gastro-intestinales. El colesterol que contiene también protege las paredes intestinales.
  5. Favorece la salud del tiroides
    Las personas con baja función tiroidea sufren de un lento metabolismo y, lógicamente, de aumento de peso. El nutriente más importante para evitar esa baja función tiroidea es el yodo, y la mantequilla contiene yodo altamente absorbible.
  6. Mejora la absorción de las grasas Omega 3
    Desde hace unos 20 años se ha puesto de manifiesto que la clave en común de las dietas mediterránea, japonesa y esquimal para proteger frente a problemas cardiovasculares es el consumo de pescado azul por su contenido en ácidos grasos Omega 3. Las grasas saturadas como las de la mantequilla ayudan a los tejidos a retener dichos ácidos grasos Omega 3 tal como explica la bioquímica Mary Enig en su libroKnow your fats.
  7. Puede favorecer la pérdida de peso
    Para la mayoría resultará paradójico en tanto la mantequilla es uno de los primeros alimentos que dejamos cuando queremos bajar de peso. Pero probablemente no estemos haciendo del todo bien. Consideremos por ejemplo que la mantequilla contiene un ácido graso llamado ácido linoleico conjugado (CLA) que ha demostrado reducir la grasa de la zona abdominal. También tiene otro ácido graso llamado ácido butírico que reduce el peso corporal en estudios animales.
  8. Ayuda al desarrollo infantil
    El colesterol hallado en la grasa de mantequilla es muy importante para el desarrollo nervioso y neuronal de los niños. No en vano, la naturaleza es sabia y la leche materna es naturalmente rica en colesterol y las dietas bajas en grasas en niños han sido asociadas con deficiencias nutricionales.
  9. Ayuda a combatir la caries
    El contenido de la mantequilla de vacas alimentadas con pastos en nutrientes como vitaminas K2 y D3 le confiere un efecto anticariogénico. Es decir, la mantequilla es un alimento esencial en una dieta contra la caries.
  10. Mejora el sistema inmunitario
    El ácido butírico de la mantequilla que ya hemos mencionado se ha asociado con una estimulación de las células T, que sirven para atacar virus.
¿Siempre quisiste volver a la mantequilla pero tenías miedo? Todas éstas son buenas razones para dejar de tenerlo.

miércoles, 4 de febrero de 2015




"Mood food": comer para sentirse feliz.

Es la práctica de alimentarse con una dieta que promueva la producción de neurotransmisores ligados al buen humor, el placer y la tranquilidad.
La palta, el chocolate y el aceite de oliva son algunos de los alimentos que mejoran el ánimo
Lo que comemos puede influir en el estado de ánimo. Así lo dictaminan varios estudios científicos. Los cambios en la alimentación pueden conllevar cambios en la estructura cerebral —en la química y la fisiología—, lo que puede afectar el humor, el placer y el bienestar. Esta es precisamente la base del "Mood Food", una tendencia gastronómica que cada vez toma más impulso.
"Todo tiene un fundamento científico. Desde los años ochenta, investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) encontraron que algunos alimentos poseen sustancias que son capaces de activar los neurotransmisores cerebrales relacionados con el buen humor, el placer y la tranquilidad", dice el español Miguel Ángel Almodóvar, sociólogo y periodista especializado en nutrición.
Junto a 16 destacados chefs de ese país, Almodóvar escribió el libro Mood Food: La Cocina de la Felicidad, donde recopila menús y recetas con alimentos que promueven especialmente la producción de endorfinas y serotonina.
"Creo que la mayor parte de los trastornos emocionales cotidianos, como la ansiedad, la angustia, el estrés laboral, se pueden atajar con una alimentación saludable. Además, no va a suponer un gran gasto económico", dice Almodóvar.
Palta, legumbres, aceite de oliva, banana, chocolate y almendras, son parte de estos alimentos que pueden ayudar a mejorar el ánimo y reducir la irritabilidad.
"Los ácidos grasos Omega 3 protegen la mielina, eso que recubre los nervios. Es decir, mejoran el estado del sistema nervioso central", explica. Las sustancias están presentes en pescados y alimentos del mar como el salmón, el atún y la sardina, cuenta el nutricionista chileno Samuel Durán. "Los Omega 3 tienen un efecto positivo en la depresión".

 

Endorfinas.


El triptófano, un aminoácido esencial presente en alimentos como los lácteos, las carnes, los cereales integrales, el chocolate, la avena y las legumbres, ayuda a sintetizar la serotonina, afirma Durán. "La serotonina es un neurotransmisor que participa en la inhibición de la ira, la agresión y el sueño, lo que explicaría el mejor bienestar en la persona", dice el experto.
Por otro lado, los carbohidratos también tienen un efecto positivo sobre el humor. Pero hay que diferenciarlos, advierte Durán. Son los hidratos de carbono de absorción lenta, como las pastas, los cereales integrales, la quinoa, pan integral o los frutos secos, los que "tiran para arriba", ya que son precursores de la serotonina. Los carbohidratos de absorción rápida como las harinas refinadas —pizzas, pan blanco— disparan los niveles de insulina, lo que luego causa hambre.
La dieta feliz incluye también alimentos ricos en vitamina B, zinc y hierro. La primera está presente en la carne magra de cerdo, jamón, las legumbres y verduras de hojas verdes. Mientras que el zinc —presente en las ostras, la panita y el chocolate negro— "regula unas 100 enzimas relacionadas con la función inmunitaria, el gusto y el olfato", dice el nutricionista.
Uno de los alimentos favoritos de Almodóvar es el chocolate. "No el chocolate con leche, sino al que tiene entre un 70% y 80% de cacao. Además de tener poca grasa, estimula la producción de endorfinas, lo que genera placer".
¿Qué evitar? "Hay evidencia de que las grasas
 trans están relacionadas con la irritabilidad y el
 descontrol", dice Almodóvar. También se deben
 evadir los alcoholes destilados y promover la 
ingesta de una copa de vino tinto al día. Mónica 
Manrique, nutricionista, recomienda no ingerir 
alimentos procesados. "Estos no dejan que el 
organismo obtenga todas las vitaminas y 
oligoelementos, y producen lo que llaman el hambre oculta".